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Estimados hermanos agradezco mucho a Jesús y María. Príncipe y Reina de la paz, porque siempre me he caracterizado por mi amor a la iglesia y obediencia a mis pastores.
Desde que tuve la experiencia del Rosario Blanco, siempre consideré que era muy privada; por ello, si otros hermanos la quieren compartir conmigo yo doy gracias a Dios.
Es muy importante expresar que tengo muy claro que la iglesia tiene muchos años de rezar el Santo Rosario en la forma tradicional, y esta devoción goza de mucha popularidad; por lo que no se debe pensar que haya que cambiarla.
Doy fe, que al comenzar a practicar personalmente el Rosario Blanco mi vida se transformó y he recibido muchas bendiciones de Dios, al igual aquellos que libremente, comparten conmigo esta experiencia.
1-
Este que presentamos aquí con el nombre de Rosario Blanco, se constituye como la Oración de la Paz, en donde con su práctica estaremos suplicando a Jesús y María, que derramen en cada uno de nosotros su paz, Jesús el Príncipe de la Paz y María la Reina de la Paz.
Tiene como objetivo el ser transformados por el Espíritu de Dios, como constructores de paz; primero en el ámbito personal, luego familiar y mundial. El Espíritu de Paz, que Jesús vino a traer cuando dijo: "Mi paz os dejo, mi paz os doy", nos transforma y nos infunde valor y poder para llevar el evangelio al corazón del mundo.
2-
El Rosario Blanco por la paz personal, familiar y mundial desea destacar por su parte este mismo llamado del Papa Juan Pablo II por la paz.